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Se publicó la norma IRAM 14130-3 “Buenas prácticas para labores agrícolas”: aplicaciones aéreas

Como resultado del consenso técnico entre los distintos actores involucrados, recientemente fue publicada la parte 3 de la norma IRAM 14130, que establece aquellos requisitos específicos que deben cumplir las organizaciones relacionadas con la aplicación de productos fitosanitarios mediante la utilización de equipos aéreos tripulados.

 

El día 28 de marzo se ha publicado la IRAM 14130-3  “Buenas prácticas para labores agrícolas. Parte 3: Aplicaciones aéreas”, la cual forma parte de una serie de normas cuya finalidad es establecer los requisitos para el cumplimiento de las buenas prácticas para labores agrícolas.

Así, producto del consenso técnico entre los diversos representantes interesados en la materia, la presente publicación se suma a las tres partes ya aprobadas y disponibles para su consulta e implementación: requisitos generales, aplicaciones terrestres y siembra.

En particular, en esta nueva norma IRAM 14130 parte 3, se establecen aquellos lineamientos específicos que deben cumplir las organizaciones relacionadas con la aplicación de productos fitosanitarios mediante la utilización de equipos aéreos tripulados.

Impulsada por IRAM, CASAFE y AAPRESID, la Norma IRAM 14130-3 toma como base para su elaboración, el Protocolo de Contratistas de Agricultura Certificada de AAPRESID, los protocolos del programa de Pulverizadoras OK de CASAFE y aportes de otras entidades como INTA, FEARCA, CAPBA, entre otras.

Cabe mencionar que la Norma IRAM 14130 consta en su totalidad de cinco partes; las primeras cuatro ya aprobadas y una quinta (Cosecha), que se encuentra en estudio. En términos generales, estos documentos ofrecen una serie de lineamientos que apuntan a garantizar la salud de las personas y del medioambiente a través de la aplicación de buenas prácticas agrícolas, ambientales y de la organización en las labores requeridas, sean o no tercerizadas. De esta manera, permite al propietario de la maquinaria agrícola optimizar su actividad, y le aporta al productor herramientas de gestión para trabajar con proveedores calificados y confiables.

Si bien la certificación es de adhesión voluntaria, aquellas organizaciones aplicadoras que la obtengan conseguirán así un aval de calidad conjunto de sus equipos pulverizadores, de la capacitación del personal y de la gestión de la organización; y con ello la posibilidad de brindar un servicio satisfactorio al productor de cara al cumplimiento de un objetivo común: producir alimentos seguros y de calidad.