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Ricardo Arias: “La norma IRAM-ISO 14001 fija un marco ordenado y consistente para mejorar los estándares de elaboración”   

Recientemente, Granja Iris recertificó su sistema de gestión ambiental en pos de continuar ampliando la calidad en el ámbito de su producción, atendiendo a la reducción del impacto medio ambiental. Dialogamos con el gerente general de la firma, para conocer cuáles son las ventajas obtenidas mediante su implementación.       

 

 

En el año 1963, el Frigorífico Rydhans comenzó como un negocio familiar, adquiriendo mayor envergadura en forma paulatina con la venta de diversos embutidos, principalmente salchichas tipo viena y foco en la calidad de sus productos. En el año 1988, la empresa fue adquirida por la Mastellone Hnos. S.A., quienes inician la distribución junto con sus productos lácteos y hacen crecer la marca. Actualmente, operando bajo la marca Granja Iris y otras segundas marcas, Rydhans se destaca en el mercado nacional.

Con motivo de la recertificación de la norma IRAM-ISO 14001:2015, cuyo alcance es “Producción de cortes de carne vacuna y porcina enfriada y congelada con y sin hueso, y a la elaboración de salazones y chacinados cocidos”, conversamos con Ricardo Arias, gerente general de Granja Iris, acerca de los beneficios que aporta a la organización contar con un Sistema de Gestión Ambiental (SGA).

-¿Cómo surgió, inicialmente, la necesidad de certificar la implementación de un SGA? ¿Cómo podría describir la experiencia de certificación?

Si bien la observación de estrictas normas de calidad ha sido una constante durante más de 50 años, los actuales dueños decidieron la ampliación del sistema de calidad más allá de los límites del área de producción, defendiendo así los recursos naturales, la convivencia con los vecinos, asegurando el cumplimiento de leyes y ordenanzas municipales, provinciales y nacionales y el mantenimiento de más de  25 hectáreas de parque que contienen nuestra planta industrial.

Cabe mencionar que, durante el año pasado, Rydhans sufrió la pérdida del 50% de su producción y el correspondiente impacto en resultados. No obstante, y con la ayuda del sindicato que nuclea a nuestros colaboradores y del Ministerio de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires y de todo el personal de la planta, encaminamos la re certificación de la norma, por considerarla imprescindible para la operación.

-¿Qué valor le agrega la certificación a su organización?

La norma fija un marco ordenado y consistente para mejorar los estándares de elaboración, la eficiencia en el uso de recursos naturales y en el descarte de residuos mediante mejora continua. A su vez ayuda a garantizar la relación con vecinos.

-¿Cuáles han sido las nuevas mejoras que incorporaron entre la primera certificación de la IRAM-ISO 14001:2005 y la recertificación recientemente alcanzada?

Básicamente, las mejoras se observan en la internalización de los objetivos por parte del personal propio y del personal de servicios externos que se encuentran operando en el predio (servicio de vigilancia, servicio médico y servicio de comedor). También el actuar como foco de propagación de los conceptos de cuidado del medio ambiente a través de colaborar minimizando el uso de los recursos, la correcta disposición de los residuos, la posibilidad de reuso y reciclado de algunos materiales, hacia los senos de las familias que conformamos el equipo de Frigorífico Rydhans.

-¿Cuáles han sido los impactos ambientales y los riesgos identificados y de qué manera los han podido mitigar a partir de la implementación de esta norma?

 A partir de la revisión de procesos y determinación de riesgos, evaluamos oportunidades. Una de ellas se detectó en el descarte de tripa, que en primer instancia se automatizó mediante un equipo blower (éste canaliza la tripa que se obtiene en la etapa de pelado de salchichas hacia el sector de contenedores, reduciendo la manipulación y asegurando la segregación de este residuos con respecto al resto de residuos comunes que se disponen en CEAMSE) y, en segunda instancia, llevándonos a evaluar su disposición final a través del compostaje.

A su vez, un mayor foco en el seguimiento de consumo de variables, nos obligó a una serie de pequeñas inversiones (en algunos casos de horas hombre, en otras tuvimos que sumar desembolsos). Algunas de ellas ya están en funcionamiento y otras forman parte del programa de inversiones del año.

-¿Cómo definiría la Política Ambiental de Granja Iris? ¿Ha experimentado cambios en el tiempo? ¿Cuál le parece que es la percepción de sus empleados en relación al compromiso que asume la organización con el cuidado del medio ambiente?

Podría resumir nuestra política ambiental en los siguientes cuatro puntos:

  • Actuar de acuerdo con la legislación y normativa ambiental municipal, provincial y nacional
  • Minimizar los impactos ambientales
  • Minimizar la generación de residuos de cualquier naturaleza (producción más limpia), asegurando una gestión responsable y segura
  • Prevenir los riesgos ambientales, ocupacionales y patrimoniales

Las conductas de las personas no son problemas técnicos y los cambios no son observables sino en largos períodos de tiempo. Nuestro 2016 ha sido un año sumamente complejo debido a la crisis en la que nos sumió la pérdida del 50% de la producción y la decisión de la compañía en conjunto con sus trabajadores de buscar soluciones alternativas para mantener la paz social. Una de ellas fue suspender las actividades un día a la semana. Si bien medidas como esta tienen un impacto positivo en el mediano/largo plazo, muy por el contrario en el corto generan roces y distintos tipos de conflictos.

No obstante, es de destacar que a pesar de la situación, la decisión de la compañía de re certificar fue acompañada por todos los colaboradores de la planta quienes llevaron adelante el proceso exitosamente.

-¿Fue necesario incorporar alguna nueva tecnología a lo largo de este proceso para mejorar su desempeño ambiental? ¿Cuál?

En efecto, hicimos uso de los limitados recursos, producto de la crisis en la que aún nos encontramos: horas hombre y algunos pocos fondos. No aplicamos nuevas tecnologías, pero sí decisión y el apoyo de todos los colaboradores.

-¿Tienen pensado asumir nuevos desafíos en materia de certificación? Si es así, ¿cuáles son los pasos que se proponen seguir?

Justamente estamos evaluando la implementación y certificación de alguna de las normas reconocidas por GFSI, puntualmente de la FSCC 22000, que nos permita fortalecer nuestro sistema de gestión de seguridad alimentaria y su mejora continua, brindando mayor confiabilidad a los consumidores de las salchichas Granja iris.