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En el marco del Día Internacional de las Mujeres, conversamos con Analía Purita y Silvina Suzuki, coordinadoras técnicas de la Dirección de Normalización de IRAM, sobre cómo las normas pueden promover la igualdad de género en las organizaciones y fomentar la construcción de sociedades más equitativas. ¡No te lo pierdas!
La igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres no son sólo asuntos de mujeres, sino que todas las personas y todas las organizaciones deberían abordarlos.
A pesar de los importantes progresos, las desigualdades de género y la discriminación basada en el género siguen estando muy extendidas en el mundo, en todos los ámbitos. Al ritmo actual, según datos del Informe Global sobre la Brecha de Género 2025 del Foro Económico Mundial, faltarían 123 años para alcanzar la paridad de género en el mundo, es decir hasta aproximadamente el año 2148.
Estas normas nos muestran formas y aspectos a tener en cuenta en las organizaciones para propender a la equidad de género.
Otro punto clave es que las normas se desarrollan en el marco de organismos de normalización, en el ámbito global, en la International Organization for Standardization (ISO) y, a nivel nacional, en IRAM. Se construyen por consenso entre especialistas, gobiernos, academia, sector productivo e intereses generales.
Las normas permiten que la justicia organizacional no dependa de voluntades individuales, la equidad de género también puede gestionarse, medirse y sostenerse en el tiempo.
Ambas normas impulsan a todas las organizaciones a avanzar en la Agenda 2030 de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), contribuyendo notablemente a la consecución de su Objetivo de Desarrollo Sostenible 5: “lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas”.
Estas normas son aplicables a cualquier organización sin importar su localización geográfica, tamaño, tipo y actividad que desarrolle, si es pública o privada, si tiene fines de lucro o no.
Ambas se orientan a la mejora continua en la integración de la igualdad y equidad de género en las operaciones y actividades de la organización.
Asimismo, impulsan a las organizaciones a revisar su cultura organizacional, sus propias prácticas, con la finalidad de detectar brechas (por ejemplo, la distribución desigual de oportunidades, el uso del lenguaje o de prácticas excluyentes, las dificultades de conciliación laboral-familiar) y proponen mecanismos para corregirlas de manera estructural.
También orientan para implementar indicadores que permitan hacer el seguimiento del progreso concreto, en pos de la mejora continua.
La igualdad deja de ser una iniciativa aislada y pasa a integrarse en la cultura de la organización. Estas normas fomentan un cambio cultural global en términos de igualdad de género.
La IRAM 57001 especifica los requisitos de un Sistema de Gestión para la Equidad de Género (SIGEG) y proporciona orientación para su uso. Se puede integrar con otros sistemas de gestión (calidad, ambiental, seguridad y salud, entre otros). Es una norma de requisitos y, por lo tanto, es certificable.
Apunta a que las organizaciones brinden un ambiente de trabajo que fortalezca la equidad de género mediante la reducción de brechas y la prevención de situaciones de discriminación y la erradicación de violencias por motivos de género.
Tiene en cuenta a la población de mujeres, LGBTI+ y varones que hay dentro de las organizaciones.
La IRAM-ISO 53800 se trata de la adopción de una norma de consenso internacional, la cual se estudió en el marco de la ISO.
El concepto igualdad de género significa alcanzar la igualdad de derechos, responsabilidades y oportunidades para mujeres y hombres y niñas y niños, de modo que nadie se encuentre en desventaja. Aun reconociendo la existencia de otras identidades de género, este documento se centra específicamente en la desigualdad resultante de la organización jerárquica de los roles específicos de género asignados a mujeres y varones, niñas y niños.
La IRAM-ISO 53800 proporciona orientación sobre cómo promover e implementar la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres, atendiendo a las distintas necesidades de las pequeñas y medianas empresas, así como de organizaciones más grandes, al tiempo que se respetan sus requerimientos específicos. Además, brinda directrices para ayudar a que las organizaciones desarrollen sus capacidades para lograr una cultura de igualdad de género y empoderamiento de las mujeres. También aporta un marco, recursos, políticas, herramientas y buenas prácticas para contextualizar, promover e implementar la igualdad de género. Este documento no contiene requisitos, por lo tanto, no es certificable.
Silvina Suzuki: Considero que la igualdad (incluyendo igualdad de oportunidades, la equidad y la inclusión para todas las personas) constituye un valor esencial y contribuye al crecimiento de toda la humanidad. Dentro de este marco, también se encuentra la equidad de género. Cuando me consultaron si me interesaría coordinar el desarrollo de la IRAM 57001, más allá de mi formación técnica como ingeniera y auditora de sistemas de gestión de calidad, acepté con la idea de aportar mi granito de arena a ese valor. Y a medida que la norma fue tomando forma, fui aprendiendo muchas cosas, como identificar algunas situaciones no deseables que yo consideraba normales, que me ayudaron a crecer como persona.
Analía Purita: Mi formación técnica y científica, en el área de la salud, estuvo ligada al trabajo con normas como herramientas para mejorar la calidad, ordenar procesos y tomar decisiones basadas en evidencia. La normalización también puede aportar para generar prácticas más equitativas y transparentes dentro de las organizaciones.
Cuando tomé conocimiento que en ISO se comenzaría a estudiar una norma orientada a la promoción de la igualdad de género, me pareció una oportunidad para poder canalizar mi interés por esta temática y además participar de un documento internacional de gran contribución social. Si bien mi formación de base es la bioquímica, mi experiencia liderando equipos y desarrollando normas me motivó a postularme para la coordinación del subcomité nacional espejo.
El camino se hizo en equipo, en un ambiente de camaradería, estuve acompañada de personas expertas en género y apasionadas por la temática, de quienes he aprendido muchísimo y les estoy muy agradecida.
Formamos la delegación argentina, logramos incluir ejemplos de Argentina y hacer valiosos aportes en el estudio de la ISO 53800, además participamos en su traducción oficial al español y en la redacción del brochure.
La experiencia fue sumamente enriquecedora y un gran desafío personal. Me ha impactado tanto que he continuado mi formación en temas de diversidad, equidad e inclusión. Actualmente soy parte del Equipo de Gestión que coordina del Plan de Acción de Género de IRAM.
Desde noviembre de 2024, IRAM viene implementando un plan de acción para incorporar, en forma progresiva y gradual, la perspectiva de género y diversidad en sus actividades. Este plan incluye, entre otras, acciones de sensibilización, capacitación, cambios en procedimientos y comunicaciones. Además, formamos un Comité de Género, al cual se han sumado de forma voluntaria personal de la institución.
IRAM también participa en actividades internacionales relacionadas con la inclusión de la perspectiva de género en la normalización, en capacitaciones (presenciales y en línea), y en el intercambio de experiencias con otros organismos de normalización.
Si te interesa conocer o consultar las normas IRAM-ISO 53800:2024 – Directrices para la promoción e implementación de la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres (ISO 53800:2024, IDT) e IRAM 57001:2023 – Sistema de Gestión para la Equidad de Género. Requisitos con orientación para su uso, podés escribirnos a documentacion@iram.org.ar.
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