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Yerba Mate Amanda elaborada por La Cachuera S.A., una de las primeras empresas en su rubro en certificar la norma IRAM 20550 de Buenas Prácticas de Manufactura de Yerba Mate, te contará su experiencia. ¡Conocé cómo les permite respaldar la calidad de su producto!
De acuerdo con el informe de agosto de este año elaborado por el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), el consumo interno acumulado entre enero y agosto superó los 189 millones de kilos.
Esta misma tendencia se observa a escala global, con una creciente demanda por este tipo de productos, especialmente aquellos naturales y sin aditivos.
En esta oportunidad, dialogamos con el Ing. Luis Kamei, gerente de Planta Industrial, y la Ing. Karina Kachuk, responsable de Calidad de La Cachuera S.A., su marca comercial más conocida Yerba Mate Amanda, y principal empresa exportadora de Argentina del rubro, comercializando a países como Siria, Líbano, Chile, España, Francia, Estados Unidos, Australia, Canadá, entre otros.
Frente a un contexto en el que cada día los clientes tienen más exigencias y las empresas acusan recibo de la necesidad de esos cambios, conversamos con ellos acerca de las ventajas que les aporta la certificación de la norma IRAM 20550 de Buenas Prácticas de Manufactura de Yerba Mate. ¡No te la pierdas!
El convencimiento de que la calidad en todos los pasos de la cadena productiva es el camino para ofrecer un producto diferencial al consumidor, nos impulsó a avanzar hacia la certificación. Esto nos ayuda a trabajar en una estructura basada en procedimientos con criterios definidos y en la mejora continua.
Desde la certificación y a lo largo de estos años, los procesos de BPM se afianzaron y son la base de nuestra cultura de trabajo. Le dieron un salto cualitativo y un marco formal a las normas de higiene y cuidados sanitarios que teníamos. Lograr que un proceso sea valorado por todos, hace que se generen bases sólidas para elevar el nivel de nuestros procesos y por ende de nuestros productos.
Cada día contamos con un cliente más informado y, por ello, más exigente. Esto nos desafía a mantener y superar estándares de calidad. La certificación en BPM tangibiliza nuestro compromiso en la elaboración de alimentos inocuos a lo largo de toda la cadena agroalimentaria y a la aplicación de sistemas de gestión de la calidad (SGC) basados en la mejora continua. Mantenernos en este rumbo nos permite ofrecer a los consumidores productos con la calidad esperada.
Creemos que uno de los desafíos fue haber sido una de las primeras empresas en el rubro yerbatero en certificar BPM y, gracias a la certificación para estandarizar los procesos, trabajar bajo un concepto de sistema integrado y enfocado en la mejora continua. A lo largo de los años, también se presentan desafíos de actualización de procesos y tecnologías cada vez más integrados con el ambiente, lo que requiere inversiones, investigación y nuevos desarrollos, ya que las normas de BPM tienen un alcance amplio y se actualizan constantemente, dándonos el empujón a nuevos desafíos.
La ventaja de ser una empresa certificada da confianza a clientes y consumidores a la hora de elegir; es la muestra de nuestro compromiso con la calidad.
Desde el punto de vista interno, la certificación de BPM nos proporciona el marco de trabajo que permite proyectar a futuro certificaciones de mayor alcance (de índole internacional), permitiéndonos seguir expandiendo mercados.
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