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26 abril, 2025

Dialogamos con Marcelo Grabois, referente en gestión de la innovación, experto y representante de IRAM en el Comité ISO/TC 279, profesor y consultor en PI, Innovación e Inteligencia Estratégica y CEO de ITERA; destaca cómo las normas de la familia IRAM-ISO 56000 impulsan estrategias que convierten las ideas en valor. Conocé qué rol tienen a la hora de promover la innovación y valorizar la propiedad intelectual.
La propiedad intelectual, desde la perspectiva de los negocios, es una herramienta que utilizamos para agregar valor a las creaciones humanas. Está estructurada en un conjunto de leyes y tratados internacionales (Ley de patentes, Ley de Marcas, el Derecho de Autor, el Derecho de Obtentor, el Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio –TRIPS-, entre muchos otros) que marcan las reglas del juego de la generación de derechos exclusivos para los creadores y las empresas que desarrollan tecnología. Es importante mencionar que la jurisprudencia, las prácticas de las oficinas nacionales que entienden en la aplicación de estos derechos como el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI) y el accionar de los profesionales que intervienen en estos procesos completan el panorama de la PI. Es un territorio multidisciplinar donde trabajan ingenieros, físicos, biólogos, biotecnólogos, químicos, agentes de la PI, abogados especializados, economistas, y principalmente diseñadores industriales.
La IRAM-ISO 56000 define la innovación como una entidad nueva o modificada que genera o redistribuye valor. A partir de esta definición la importancia de la PI se hace evidente, pues cuando es posible generar derechos temporales, territoriales de explotación exclusiva de una creación (producto, software, semilla, alimento, producto químico, proceso, formulación, material, etc.) esta genera más valor y facilita el recupero de la inversión en I+D.
La gestión de la PI que está plasmada magistralmente en la norma IRAM-ISO 56005 es esencial para generar valor a partir de las creaciones, no sólo tecnológicas, sino también artísticas como los logos, las películas, la música, los libros. Propone una gestión racional y profesional de los activos intelectuales. Si a esta metodología se le suma la inteligencia estratégica (IRAM-ISO 56006) completamos el cuadro de gestión para la generación de valor, incluyendo el diseño de escenarios futuros y la toma de decisiones a partir de evidencia y conocimiento.
La ISO 56005 proporciona lineamientos precisos para sistematizar los procesos de PI alineados con el propósito de la organización. Entre sus herramientas destacan procedimientos para la identificación y evaluación sistemática de activos intangibles, recomendaciones para proteger y gestionar estos activos y directrices para facilitar la transferencia tecnológica y la colaboración estratégica. Por ejemplo, propone, antes de invertir en el diseño de un nuevo dispositivo o proceso, la realización de un estudio de contexto para identificar hasta dónde ha llegado la civilización en el foco de la idea que se pretende desarrollar. De este modo se identifican las empresas competidoras, los grupos de I+D globales que se desempeñan en el tema, las barreras regulatorias, los monopolios de patentes de terceros que pueden ser infringidos, las tendencias del mercado, posibles socios y competidores. Estos Estudios de Contexto Tecnológicos (ECT) ahorran recursos y tiempo mostrando el mapa por donde transitará la organización si avanza en el proyecto. En ITERA contamos con un equipo de profesionales multidisciplinarios con quienes hemos perfeccionado y sofisticado estos ECT utilizando bases de datos propietarias globales que nos permiten anticipar las movidas estratégicas a nuestros clientes. Al adoptar la ISO 56005, las organizaciones establecen prácticas robustas y sistemáticas de gestión de PI, asegurando que la innovación se convierta en un recurso estratégico integral que fortalece la posición competitiva y promueve un desarrollo sustentable, potenciando las propias creaciones y evitando infringir derechos de terceros.
Ambos sistemas, el de gestión de calidad (IRAM-ISO 9001) y el de gestión de innovación (IRAM-ISO 56002), comparten un enfoque común en procesos estructurados, mejora continua y orientación hacia la satisfacción de necesidades específicas. Sin embargo, mientras la gestión de calidad se enfoca en mantener y optimizar estándares existentes para asegurar consistencia y confiabilidad en productos o servicios, la gestión de la innovación busca anticipar cambios, promover la creatividad organizacional y gestionar activamente la incertidumbre para generar soluciones novedosas y disruptivas. He tenido la oportunidad de implementar ambos sistemas en organizaciones tecnológicas y productivas, observando que mientras la calidad estabiliza y optimiza lo conocido, la innovación impulsa el crecimiento mediante la implementación de nuevos proyectos y la adaptación constante a los avances del entorno. Sin dudas, ambas normas involucran culturas que no siempre se llevan bien entre sí. Por un lado, los profesionales que trabajan en aseguramiento de calidad aplican criterios conservadores para sostener el prestigio y la calidad del producido, mientras que los profesionales que gestionan innovación deben administrar el riego de la implementación de nuevas ideas, nuevas soluciones. Este choque de culturas es un desafío muy interesante, del que aprendemos mucho. Incluso lo tenemos en el seno de los grupos de trabajo del ISO/TC 279.
El desafío está configurado por la necesidad de diálogo entre personas con visiones diversas. Es apasionante poder construir con expertos internacionales a partir de la visión de la realidad que percibe cada uno ubicado en distintos lugares. Este desafío es el que se reproduce en las empresas, los gobiernos, las sociedades. Hoy se hace imperioso, quizás para nuestra supervivencia como especie, asumir este desafío y aprender a dialogar entre personas que vemos partes distintas de la misma realidad, y valorarnos por ser humanos, y valorar el aporte que cada uno puede hacer. Si falta uno, la imagen de la realidad que podemos construir estará incompleta.
Participar en la elaboración de normas internacionales sobre gestión de la innovación ha sido una de las experiencias más ricas de mi vida profesional. Compartir con profesionales argentinos de excelencia como Silvina Suzuki, Cristian Vázquez, Marina Pérez Zelaschi, entre tantos otros ha hecho de esta actividad una fuente exquisita de conocimientos, afectos, construcción de red, esencial en los procesos de innovación. Este trabajo es para mí una gran responsabilidad y un honor, pues estoy representando a la Universidad Nacional del Litoral y a IRAM en este foro internacional ISO/TC 279. Esta responsabilidad me ha permitido colaborar en la creación de marcos comunes y estándares globales que facilitan la cooperación internacional y elevan la calidad de las prácticas innovadoras en todos los sectores. Con más de 50 expertos de todo el mundo, que han gestionado procesos de innovación en organizaciones destacadas globales, hemos podido integrar perspectivas diversas, enriquecer el conocimiento y asegurar que las necesidades específicas de diferentes contextos y culturas sean consideradas. He podido percibir que el espíritu común de este grupo de personas es lograr un desarrollo equilibrado y sostenible, así como fortalecer la capacidad innovadora de las organizaciones, y promover un diálogo profundo y constructivo entre comunidades científicas, empresariales y sociales a nivel global.
Mi participación en el desarrollo de las normas de la familia IRAM-ISO 56000 ha sido profundamente enriquecedora, tanto a nivel personal como profesional. He tenido la oportunidad de trabajar en equipos multidisciplinarios e internacionales, lo que me permitió comprender diversas visiones y enfoques sobre la innovación. Este proceso implicó debates rigurosos y colaborativos, destinados a lograr un consenso equilibrado que refleja las mejores prácticas mundiales. El impacto final de estas normas radica en que ofrecen una plataforma común que permite a organizaciones de todo el mundo innovar de manera efectiva y responsable, garantizando que la innovación sea un motor real de desarrollo humano, económico y social.
En particular la ISO 56001, que se lanzó en Perú en octubre de 2024, es la primera norma de requisitos a nivel global (para lograr la certificación de Sistemas de Gestión de la Innovación) que ha surgido de intensas jornadas de trabajo y un diálogo constructivo que contempló visiones muy diversas.
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